sábado, 23 de octubre de 2010

Sinopsis argumental de "Todos mis demonios".


Buenos Aires, a cinco días de la noche buena, Eliza, una joven mujer que cree haberlo perdido todo, incluso la voluntad de vivir, luego de una gran decepción, y de saberse a sí misma algo apática frente a todo lo que la rodea; en un típico día laboral en época de fiestas (enloquecedor y sin un minuto para perder), conoce a un hombre, que aunque sin comprenderlo todavía, le devolverá la chispa perdida.
Vicente, un personaje que en un principio le deja ver muy poco de sí, comienza gradualmente a despertar su curiosidad, y algo más también; ella no puede pasar por alto el hecho de que se siente atraída hacia él - y cómo no estarlo, si él es la viva imagen de la perfección-.
¡Ese hombre parece tener el mundo a sus pies y ni siquiera se inmuta por eso!
  Lo que inicialmente pude aparentar ser un juego de conquista, se transforma en una pesadilla macabra cuando Vicente, aprovechándose de la ocasional orfandad de Eliza (sus padres han salido de la ciudad para pasar las fiestas con familiares), se presenta intempestivamente en su departamento y le anuncia quién es y por qué está allí. Vicente es un demonio, y su tarea es negociar la compra de su alma para el infierno; a cualquier precio, a cómo dé lugar.
Si en un primer momento Eliza duda hasta de tener un alma, está segura de no querer vendérsela al infierno, no existe nada que ella desee tanto en este mundo para arriesgarse a lo que podría llegar a ser el infierno, aunque: ¿qué hay peor que la vida en este mundo?
Vicente tampoco está dispuesto a darse por vencido. Los días vividos con una intensidad paranormal les demostrarán a ambos que el bien y el mal no son conceptos tan precisos como ellos creían. Que las segundas oportunidades existen, y que de modo alguno deben pasarse por alto, por más poco merecedores que se sientan de éstas.
  Personajes salidos de la peor de las pesadillas y de los sueños más placenteros habitan esta tierra a la sombra de una realidad que en ocasiones no deja tiempo para nada más que el frenético correr del día a día. Un mundo completamente desconocido y algo aterrador se abre frente a Eliza cuando Vicente, por razones que ella desconoce, acaba absolviendo su alma de un destino que supuestamente ya estaba decidido.
En la eterna lucha del bien contra el mal, Vicente y su aprendiz, se trasformarán en sus únicos aliados contra un ejercito que reta absolutamente todas las reglas de paraíso y del infierno. ¿Pero quién pone las reglas en realidad?
  En esta carrera frenética, Eliza descubre que es capaz de amar con más intensidad de la esperada, derribando barreras creadas por sus propios prejuicios y por los de la un sociedad de la cual, en realidad, se jamás se sintió parte. El destino se marca viviendo, eso lo aprenderán ambos luego de apartar de sus vidas todo lo superfluo, luego de aprender que incluso dentro de la maldad declarada existe algo de bondad y viceversa.
  No es una simple historia de amor, sino una vista sobre lo que nos hace humanos. Sobre lo que sucede cuando nuestros anhelos, fantasías y temores se ponen de manifiesto sin que intentemos reprimirlo. Sobre la verdad de nuestras almas, sobre aquello que llevamos dentro. Sobre todos nuestros demonios.

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